
El titular del Partido Felicidad respondió a los dichos del ministro de Economía durante el CFO Summit 2026, donde Caputo calificó al kirchnerismo como «el infierno» y a Axel Kicillof como «el anticristo». El dirigente salteño apuntó contra el giro discursivo «místico» de los funcionarios libertarios.
Desarrollo
La frase de Caputo que generó polémica
Durante su participación en el CFO Summit 2026, un encuentro con empresarios y referentes financieros, el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, sorprendió con una definición de corte religioso sobre la grieta política argentina. «El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es», afirmó el funcionario ante el auditorio.
La frase no pasó inadvertida. Lejos de utilizar el lenguaje técnico y financiero habitual con el que suele presentarse públicamente, Caputo optó por una metáfora bíblica y apocalíptica para describir al gobernador de la provincia de Buenos Aires y al espacio político que representa.
La respuesta desde Salta
Consultado sobre los dichos del ministro, el titular del Partido Felicidad, Mauro Sabbadini, no ocultó su sorpresa por el giro discursivo del funcionario libertario. En diálogo con CUARTO, el dirigente salteño apuntó directamente contra la nueva estrategia comunicacional del equipo económico nacional.
«Axel le genera una gran preocupación al equipo presidencial. Entiendo el porqué. Lo ven como un peligroso rival», sostuvo Sabbadini, al analizar las razones detrás de la embestida verbal contra el gobernador bonaerense.
Un «rival» con experiencia de gestión, según Sabbadini
El dirigente destacó el perfil de Kicillof como un actor con trayectoria concreta al mando de un territorio clave. «Un gobernante con una visión de país, que sabe cuáles son los caminos a transitar para llegar a destino, que cuenta con un equipo técnico y políticamente preparado para acompañarlo y que tiene una experiencia concreta para mostrarle a los argentinos que su propuesta es posible: lo que hace casi ocho años en la provincia que reúne a casi la mitad del país», remarcó, en referencia a la gestión del mandatario bonaerense al frente de la provincia de Buenos Aires.
Para Sabbadini, es justamente esa experiencia de gestión la que incomoda al oficialismo nacional. «A Axel, los dardos libertarios disfrazados de ideas económicas no le entran. Así que ahora recurren a lenguajes bíblicos y apocalípticos», sintetizó.
La comparación con la Inquisición
El pasaje más fuerte de la respuesta del dirigente salteño llegó cuando analizó el perfil técnico que Caputo suele exhibir públicamente, contrastado con esta nueva apelación a lo sobrenatural. «En ese contexto, el tecnócrata Caputo que siempre apela a interpretaciones antojadizas de datos que nunca sabemos de dónde salen, echó mano a un lenguaje sobrenatural», señaló.
Y agregó una comparación histórica contundente: «La verdad que me hizo acordar a esos monjes arcaicos medievales que aparecen en las películas sobre la Inquisición. Monjes que al descubrir que la realidad los desmentía, en vez de admitir sus errores buscaban un anticristo a quien culpar. Un disparate», concluyó.
El contexto económico de fondo
Las declaraciones de Caputo se dan en un momento en el que el equipo económico nacional enfrenta cuestionamientos crecientes por la situación de la actividad, el consumo y el poder adquisitivo. En ese marco, la aparición de un lenguaje místico y religioso para describir a la oposición política resultó llamativa para buena parte de los analistas, que vienen marcando una brecha cada vez mayor entre el discurso oficial y los datos económicos concretos.
El giro discursivo de Caputo no es un hecho aislado. En los últimos meses, distintos funcionarios del espacio libertario incorporaron referencias de corte bíblico y apocalíptico para describir al kirchnerismo y a sus principales referentes, una estrategia comunicacional que busca instalar una lectura moral y casi trascendental de la disputa política, por encima de la discusión técnica o programática.
Kicillof, en el centro de la escena libertaria
El gobernador de la provincia de Buenos Aires se convirtió en uno de los principales blancos de las críticas del oficialismo nacional en las últimas semanas. Su gestión al frente del territorio más poblado del país, sumada a su creciente protagonismo dentro del espacio peronista, lo posicionaron como una de las figuras que más preocupación genera dentro del equipo presidencial, según remarcó el propio Sabbadini.
Antecedentes: la pelea entre Nación y la provincia de Buenos Aires
La tensión entre el Gobierno nacional y la administración de Kicillof viene escalando desde hace meses, con cruces permanentes en torno al financiamiento provincial, la coparticipación y las políticas de ajuste impulsadas desde Casa Rosada. En ese escenario de disputa constante, las definiciones de Caputo se suman a una batería de descalificaciones cruzadas entre ambos espacios.
Un escenario que queda abierto
El episodio profundiza la disputa discursiva entre el Gobierno nacional y el kirchnerismo bonaerense, al tiempo que expone un corrimiento cada vez más marcado hacia un lenguaje de confrontación moral por parte de referentes libertarios. La pregunta que queda planteada hacia adelante es si esta apelación a metáforas religiosas logrará instalarse como estrategia comunicacional de fondo, o si terminará reforzando las críticas de quienes, como Sabbadini, interpretan este giro discursivo como un síntoma de debilidad frente a los resultados económicos concretos.



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