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Sáenz proyecta una campaña bien salteña: poncho, folclore y grandes artistas como símbolos de identidad

Gustavo Sáenz ya confirmó que buscará nuevamente la gobernación y, aunque todavía falta para que comience formalmente la campaña electoral, las señales empiezan a mostrar por dónde podría pasar buena parte de su estrategia: una campaña profundamente salteña, apoyada en la identidad, la cultura popular y los grandes referentes de la provincia.

En realidad, no es algo que Sáenz esté empezando a construir ahora.

El gobernador utiliza desde hace años el poncho como símbolo e identidad de sus frentes políticos. Come empanadas, canta folclore, participa de festivales y celebraciones populares y busca mostrarse cómodo en escenarios que forman parte de la vida cotidiana y cultural de los salteños.

No parece casualidad. Es una construcción política sostenida.

Y en las últimas semanas esa estrategia comenzó a sumar imágenes muy potentes.

La inauguración de la ampliación y modernización del Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes terminó con Sáenz arriba del escenario cantando junto al Chaqueño Palavecino.

La postal tuvo una enorme carga simbólica.

Por un lado, la obra representa la Salta que Sáenz quiere proyectar hacia afuera: la capital turística y económica del NOA y la gran puerta de entrada al Norte Argentino, con un aeropuerto renovado y una conectividad que posiciona a la provincia como principal nodo aéreo de la región.

Por el otro, arriba del escenario estaba el Chaqueño, probablemente uno de los símbolos culturales salteños más reconocidos en Argentina y el mundo.

Modernización e identidad. Infraestructura y folclore. El aeropuerto y el poncho.

Dos caras de un mismo relato.

Y este viernes hubo una nueva señal.

En el cerro Ala Delta, Sáenz encabezó el homenaje a Ricky Maravilla, con el descubrimiento de una estatua y su nombramiento como Embajador Turístico de la Provincia.

Ricky representa otra expresión de esa misma salteñidad. No viene estrictamente del folclore tradicional, pero es uno de los artistas populares nacidos en Salta con mayor reconocimiento nacional y latinoamericano.

A eso se suma otro movimiento que tendrá enorme peso simbólico: el homenaje por los 40 años de Los Nocheros, tanto en Ala Delta como en Buenos Aires, en el marco de FIT.

Chaqueño Palavecino. Ricky Maravilla. Los Nocheros.

No parecen nombres elegidos al azar.

Son artistas que trascendieron las fronteras provinciales llevando consigo una identidad inequívocamente salteña.

Y allí puede encontrarse una de las claves políticas de lo que viene.

La salteñidad como marca política

Sáenz parece decidido a profundizar algo que construye desde hace años: convertir la identidad salteña en parte central de su propia identidad política.

El poncho no es solamente una prenda tradicional: se convirtió en símbolo de sus espacios políticos.

Las empanadas no son solamente gastronomía.

El folclore no es solamente música.

Los festivales no son solamente entretenimiento.

Y los grandes artistas salteños no son solamente figuras convocantes.

Todo forma parte de un universo de símbolos fácilmente reconocibles que permiten construir pertenencia.

Sáenz canta, come empanadas, se pone el poncho y comparte escenario con los artistas populares porque busca ocupar un territorio político difícil de disputar: el de la identificación con Salta.

Y ahora hay un elemento adicional.

Ya confirmó que va por la reelección.

Por eso, de acá en adelante, cada inauguración, cada festival, cada homenaje y cada aparición pública tendrá inevitablemente también una lectura electoral.

Porque para un gobernador que buscará continuar en el poder, la gestión es campaña permanente.

Mientras sus adversarios deberán instalar candidatos, construir conocimiento y encontrar un relato capaz de interpelar al electorado, Sáenz tiene la posibilidad de hacer campaña desde la propia gestión.

Obras para mostrar resultados.

Eventos para generar cercanía.

Artistas para amplificar.

Y símbolos salteños para construir identidad.

La fórmula parece sencilla: gestionar, mostrar, emocionar y pertenecer.

Sáenz no parece querer una campaña importada ni diseñada únicamente desde un escritorio.

Todo indica que buscará recorrer el camino hacia la reelección con los símbolos que viene utilizando desde hace años: poncho, empanadas, folclore, grandes artistas y orgullo provincial.

Con una idea política de fondo: proyectar a Salta como capital turística y económica del NOA y puerta de entrada al Norte Argentino, pero hacerlo sin perder aquello que la distingue.

Una provincia que busca crecer y proyectarse al mundo sin dejar de reivindicar sus raíces.

Y un gobernador que parece dispuesto a hacer de esa identidad uno de los principales activos de su próxima campaña.

Una campaña con poncho. Una campaña con identidad. Una campaña bien salteña.

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