
La comunidad denuncia que la población de vicuñas de la zona cayó de 2.000 a entre 300 y 400 ejemplares en apenas un año. Los pobladores reclaman más presencia de fuerzas de seguridad frente a la caza ilegal para extracción de cueros.
Un nuevo hallazgo que preocupa a la comunidad
Una situación alarmante golpea nuevamente a la Puna jujeña. Un poblador encontró 12 vicuñas muertas a unos 8 kilómetros de Ciénaga de Paicone, en el departamento Santa Catalina, mientras se dirigía a su estancia. El vecino dio aviso de inmediato a las autoridades locales, que confirmaron el hallazgo en un paraje alejado del pueblo.
Cómo fueron cazados los animales
Según referentes de la comunidad, los animales habrían sido cazados con rifles y los responsables se habrían llevado principalmente sus cueros. En el lugar del hecho se encontraron restos de cartuchos de balas, lo que confirmó el uso de armas de fuego para consumar el ataque a los ejemplares.
Una caída poblacional que genera alarma
La situación preocupa especialmente porque, de acuerdo con estimaciones de los propios habitantes de la comunidad, la cantidad de vicuñas en la zona habría pasado de unos 2.000 ejemplares a entre 300 y 400 en apenas un año. De todos modos, este dato todavía debe ser confirmado mediante relevamientos oficiales, por lo que la comunidad espera contar con información precisa sobre el estado actual de la población.
La voz de la comunidad
Sebastián Arias, presidente de la comunidad originaria de Ciénaga de Paicone, confirmó el hecho y alertó sobre el impacto sostenido de la caza furtiva en el sector: «Lamentablemente esta situación viene pasando desde hace mucho tiempo». Los habitantes recordaron además que la vecina comunidad de Paicone también sufrió matanzas similares de forma reiterada en el pasado.
Por qué esta época del año es más vulnerable
Desde el sector explicaron que durante esta época del año los productores trasladan su ganado hacia otras zonas y dejan de frecuentar los puestos más distantes, un factor que los cazadores furtivos aprovechan para actuar con mayor impunidad en los parajes más alejados de la Puna.
La falta de recursos para el control territorial
Ante la repetición de estos hechos, vecinos de Ciénaga de Paicone y Paicone exigieron medidas urgentes y un refuerzo en la presencia de fuerzas de seguridad. Según señalaron, el destacamento policial del lugar cuenta con un solo efectivo por turno y carece de la infraestructura y los vehículos necesarios para realizar patrullajes preventivos en los extensos y alejados parajes rurales del departamento Santa Catalina, una zona de la Puna cercana a la frontera con Bolivia.
El marco legal de protección de la especie
La vicuña es considerada una especie emblemática de la Puna y su caza está expresamente prohibida bajo la Ley Nacional N° 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre y la Ley N° 23.582, que aprueba el Convenio Internacional para la Conservación y Manejo de la Vicuña, suscripto por la Argentina junto a otros países andinos. A nivel provincial, las leyes N° 3.014 y N° 5.634 de Jujuy refuerzan esa protección, permitiendo únicamente la esquila en vivo bajo estrictas condiciones de control. La matanza de vicuñas es clasificada como un delito ambiental grave, con las sanciones correspondientes previstas por la normativa vigente.
La contradicción de fondo: el manejo sustentable frente a la caza furtiva
El caso vuelve a poner sobre la mesa una tensión que atraviesa a la Puna jujeña: mientras las comunidades desarrollaron mecanismos para aprovechar la fibra de la vicuña sin sacrificar al animal —a través de la captura y esquila de ejemplares en silvestría bajo determinados protocolos, con la posterior liberación de los animales—, la caza furtiva continúa amenazando esa posibilidad. Ese esquema de manejo sustentable permite convertir la fibra en un recurso económico genuino para las comunidades sin recurrir a la muerte de los animales, en contraste directo con la lógica de la caza ilegal.
Un patrón que se repite en distintos puntos de la Puna
Este episodio no es un hecho aislado. Meses atrás, el guardaparque Sixto Llampa Urbano, único responsable de la Reserva Provincial Alto Andina de la Chinchilla, había encontrado 70 vicuñas muertas y muchas de ellas desolladas en esa misma región de la Puna, en un hallazgo que le llevó varias semanas de recorridos reconstruir. Según su propio testimonio, los cazadores furtivos aprovechan que las vicuñas están acostumbradas a los recorridos de control y no huyen ante la presencia de personas, lo que facilita enormemente su caza.
El reclamo de la comunidad
La comunidad busca reunirse con autoridades provinciales para reforzar los controles y proteger a la especie, especialmente en sectores ubicados a más de 4.500 metros de altura, donde la escasa presencia estatal y las dificultades de acceso complican cualquier tipo de vigilancia efectiva contra la caza ilegal.
Qué puede pasar de acá en más
Con el nuevo hallazgo ya denunciado ante las autoridades y el reclamo comunitario en marcha, la resolución de este problema dependerá de la respuesta que ofrezca el Gobierno provincial en materia de refuerzo de controles y presencia de fuerzas de seguridad en los parajes más alejados de la Puna jujeña. Mientras tanto, la comunidad de Ciénaga de Paicone continúa reclamando medidas urgentes para frenar una amenaza que, según sus propias estimaciones, ya redujo drásticamente la población de una de las especies más emblemáticas de la región andina.



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