
Fabián Pérez, presidente de una organización de personas con discapacidad, pasó la noche frente al Congreso con cruces blancas como símbolo de protesta. Denunció la crisis del Garrahan, la situación de los jubilados y la brecha entre los ingresos de funcionarios y las pensiones por discapacidad.
Una vigilia para visibilizar el abandono
Frente al Congreso de la Nación, un grupo de cruces blancas volvió a instalarse como símbolo de reclamo. Detrás de esa imagen estuvo Fabián Pérez, presidente de una organización de derechos de personas con discapacidad, quien pasó la noche en el lugar para denunciar lo que definió como la falta de respuestas del Gobierno nacional hacia distintos sectores vulnerables.
Pérez utilizó la vigilia para poner en un mismo reclamo tres problemáticas que, según su relato, comparten una misma raíz: el ajuste sobre los sectores más golpeados por la crisis económica y sanitaria.
Qué denunció Fabián Pérez
En su recorrido frente al Congreso, Pérez habló de los chicos que, según su testimonio, mueren «todos los días» en el Hospital Garrahan por falta de recursos. También hizo referencia a los abuelos que se manifiestan semana tras semana reclamando por sus medicamentos y por haberes que calificó de miserables.
Sobre la situación de las personas con discapacidad, fue más allá: sostuvo que el Gobierno «no hizo nada» por el sector y denunció una brecha que consideró inadmisible entre los ingresos de los funcionarios públicos y las pensiones no contributivas por discapacidad. Según su planteo, mientras un funcionario cobra 13 millones de pesos, una persona con discapacidad recibe apenas 300.000.
El dato guarda relación con las cifras oficiales: la pensión no contributiva por invalidez equivale al 70% del haber mínimo y en octubre de 2026 ronda los $305.000, que con el bono estatal de $70.000 llega a unos $375.000 —montos muy por debajo de los ingresos que perciben buena parte de los funcionarios del Estado.
Cuándo y dónde ocurrió
La vigilia se desarrolló frente al Congreso de la Nación, en Buenos Aires, en el marco de la seguidilla de protestas que desde hace meses tienen como escenario ese mismo lugar. La modalidad de pasar la noche al aire libre, acompañado de cruces blancas, buscó darle mayor visibilidad al reclamo en un contexto donde las marchas de discapacidad y jubilados vienen ganando intensidad.
Antecedentes: un conflicto que no cede
El reclamo de Pérez se inscribe en un escenario de tensión creciente entre organizaciones de discapacidad, jubilados y el Gobierno nacional. Desde hace meses, distintos bloques de la oposición impulsan en el Congreso la prórroga de la Ley de Emergencia en Discapacidad, mientras el oficialismo de La Libertad Avanza negocia una alternativa orientada a una «ley permanente» de sostenibilidad del sistema.
El debate se cruza además con la discusión del Presupuesto 2027, que según denuncian las organizaciones del sector, incluye modificaciones en los aranceles del nomenclador de prestaciones y redefine las compatibilidades para acceder a las pensiones no contributivas por invalidez.
A esto se suma la crisis del Hospital Garrahan, atravesado en los últimos meses por denuncias de recortes presupuestarios, salarios rezagados y renuncias masivas de profesionales, en un centro de referencia nacional para la salud infantil.
Las marchas de los miércoles y la represión policial
El reclamo de las personas con discapacidad se combinó, en las últimas semanas, con las tradicionales marchas de jubilados frente al Congreso, que se realizan todos los miércoles. Esas movilizaciones, que reúnen a adultos mayores y organizaciones de discapacidad, terminaron en más de una ocasión con episodios de represión policial, con uso de gases y empujones contra los manifestantes, según denunciaron distintos medios y organizaciones presentes en el lugar.
Esos hechos generaron fuertes repudios, incluida la intervención pública de referentes sociales y religiosos que cuestionaron el operativo de seguridad desplegado frente al Congreso durante las protestas.
Impacto institucional
La vigilia de Pérez se suma a un cuadro de reclamos que ya tomó estado parlamentario. En la Cámara de Diputados, distintos bloques impulsan la prórroga de la Ley de Emergencia en Discapacidad, mientras el oficialismo negocia contrarreloj una salida alternativa. El resultado de esa discusión definirá el financiamiento de tratamientos, transporte y prestaciones para miles de familias en todo el país.
En paralelo, la crisis del Garrahan y las protestas de jubilados mantienen en agenda la discusión más amplia sobre el ajuste en áreas sensibles del Estado, en momentos en que el Gobierno nacional defiende su política de equilibrio fiscal como eje central de su gestión.
Consecuencias y posibles escenarios
La continuidad de estas protestas —y la instalación de símbolos como las cruces blancas frente al Congreso— profundiza la presión sobre los legisladores en un momento clave, con el Presupuesto 2027 y la emergencia en discapacidad como principales frentes de discusión.
Si el Congreso no avanza con una resolución que conforme a las organizaciones del sector, es probable que las protestas continúen escalando, tanto en frecuencia como en visibilidad, sumando nuevas modalidades de reclamo como la vigilia protagonizada por Pérez.
El escenario que queda abierto
La vigilia frente al Congreso expone una tensión que crece semana a semana entre el reclamo de sectores vulnerables y la respuesta del Estado. Con el Presupuesto 2027 todavía en discusión y la Ley de Emergencia en Discapacidad pendiente de resolución legislativa, el reclamo de Fabián Pérez y de las organizaciones que representa queda planteado como un desafío directo para un Congreso que deberá definir, en las próximas semanas, si prioriza el ajuste fiscal o la asistencia a los sectores que dicen sentirse abandonados por el Estado.



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