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Consternación en Salta: sus tres senadores nacionales votaron a favor de declarar héroe nacional a Bernabé Aráoz

La decisión generó fuerte rechazo en la provincia, cuyos representantes suelen reivindicar la gesta gaucha y la figura de Güemes, pero avalaron en el Senado la consagración de quien fue uno de sus principales adversarios políticos y militares.

Una votación que generó fuerte rechazo en Salta

La decisión provocó consternación en Salta. Sus tres senadores nacionales, que suelen reivindicar la guerra gaucha, invocar la figura de Martín Miguel de Güemes y lucir su poncho como símbolo de identidad provincial, votaron a favor de elevar al panteón de los héroes nacionales a Bernabé Aráoz, uno de los principales adversarios políticos y militares del general salteño. El Senado le dio así media sanción a un proyecto que ahora deberá tratar la Cámara de Diputados.

El origen del proyecto

La iniciativa fue impulsada por los tres senadores de Tucumán, Beatriz Ávila, Juan Manzur y Sandra Mendoza, que promovieron la declaración de Aráoz como Héroe Nacional por su rol en la Batalla de Tucumán de 1812 y su participación en el Congreso de 1816, que declaró la Independencia. El proyecto obtuvo dictamen favorable en la comisión de Defensa Nacional, que preside el cordobés Luis Juez, antes de llegar al recinto.

Los méritos que se invocan

Aráoz tuvo méritos indiscutibles: respaldó la decisión de presentar batalla en Tucumán en 1812, cuando convenció a Manuel Belgrano de resistir en esa ciudad contrariando las órdenes del Primer Triunvirato, y contribuyó como gobernador al sostenimiento del Congreso que declaró la Independencia en 1816. Para sus impulsores tucumanos, esos antecedentes alcanzan para reconocerlo como uno de los padres fundadores de la Nación.

La otra cara de la historia

Sin embargo, esos méritos conviven con una serie de episodios que generan fuerte controversia en Salta. Su enfrentamiento con Belgrano fue uno de los primeros antecedentes: el general cuestionó reiteradamente la falta de colaboración de Aráoz con el Ejército del Norte y llegó a solicitar su remoción como gobernador. En 1819, mientras Belgrano, gravemente enfermo, era detenido durante una sublevación en Tucumán, Aráoz regresó al poder como consecuencia directa de ese movimiento.

El conflicto con Güemes y San Martín

El punto más cuestionado de su trayectoria llegó en 1820, cuando San Martín preparaba la campaña al Perú y Güemes defendía la frontera norte. Según la documentación histórica invocada por los críticos del proyecto, Aráoz retuvo tropas y recursos destinados al Ejército de Observación y obstaculizó la coordinación entre las provincias, en momentos en que el plan sanmartiniano requería del aporte conjunto de hombres, armas, caballos, dinero y comunicaciones de todas las provincias del norte.

En una carta fechada el 19 de agosto de 1820, el propio Güemes acusó a Aráoz de negarle auxilios, demorar comunicaciones y librar lo que definió como una «guerra sorda» contra Salta. El conflicto derivó en un enfrentamiento armado abierto entre Tucumán y Salta, con combates en Rincón de Marlopa, Trancas y Acequiones, que obligó a Güemes a dividir sus fuerzas justo cuando más las necesitaba concentradas contra los realistas.

El desenlace fatal

La derrota de Rincón de Marlopa, en mayo de 1821, debilitó aún más la posición de Güemes y agravó la crisis de la defensa salteña. Poco después, mientras el Cabildo lo deponía y el jefe realista Pío Tristán preparaba una nueva invasión, el general fue emboscado y herido de muerte, falleciendo el 17 de junio de 1821.

La voz de un descendiente de Güemes

Martín Güemes Arruabarrena, chozno del general salteño y académico del Instituto Güemesiano, cuestionó duramente la media sanción del Senado y remarcó que existe documentación que demuestra que, como presidente de la efímera República del Tucumán, Aráoz no combatió a los realistas en 1821, sino que tomó las armas contra Salta, además de dar refugio a conspiradores de la llamada Patria Nueva.

El planteo de fondo

Para los críticos del proyecto, la historia no debe convertirse en una disputa entre provincias, y Tucumán tiene pleno derecho a reivindicar a Aráoz como una figura central de su propio pasado. Pero sostienen que ser protagonista de la historia tucumana es algo muy distinto a ser consagrado héroe nacional, una distinción que exigiría una conducta capaz de representar valores que unan al país entero, no que lo dividan.

La pregunta que queda planteada

El cuestionamiento central que se instaló en Salta apunta directamente a sus representantes legislativos: cómo se puede reivindicar la guerra gaucha, usar el poncho de Güemes en actos y discursos, y al mismo tiempo votar para consagrar como héroe nacional a quien enfrentó y debilitó al jefe de esa misma gesta y obstaculizó el plan continental de San Martín.

Qué puede pasar de acá en más

Con la media sanción ya obtenida en el Senado, el proyecto deberá ahora sortear su tratamiento en la Cámara de Diputados, donde también se debate en paralelo la declaración de héroe nacional para el caudillo entrerriano Francisco «Pancho» Ramírez. Resta ver si los diputados nacionales por Salta, ante el rechazo instalado en la opinión pública provincial, adoptan una postura distinta a la de sus pares en el Senado, o si el proyecto avanza sin mayores objeciones hacia su sanción definitiva.

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