
Gimnasia y Tiro atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. El plantel profesional decidió suspender los entrenamientos en reclamo por dos meses de salarios adeudados, profundizando una crisis institucional que desde hace meses combina incumplimientos económicos, conflictos dirigenciales, escándalos extradeportivos y un presente futbolístico cada vez más preocupante.
La medida fue adoptada durante el receso de la Primera Nacional, cuando los jugadores resolvieron no presentarse a la práctica programada por el entrenador Juan Manuel Azconzábal. A través de un comunicado, el plantel aseguró que las irregularidades se arrastran desde la temporada pasada y denunció que las reiteradas reuniones con la dirigencia no derivaron en soluciones concretas. Además, señalaron que recibieron promesas que nunca se cumplieron, cuestionaron el trato recibido por parte de las autoridades del club y hablaron de un «abandono dirigencial» que terminó por desencadenar la medida de fuerza.
Los futbolistas remarcaron que la decisión no busca perjudicar a la institución, sino exigir una administración seria y responsable que garantice el cumplimiento de las obligaciones asumidas. También destacaron que, pese a mantener una actitud de diálogo durante los últimos meses, la falta de respuestas terminó agotando la paciencia del grupo.
Desde la conducción del club, el presidente Marcelo Mentesana reconoció la existencia de la deuda, aunque relativizó su magnitud. Según explicó, el retraso no alcanza los dos meses completos para todos los integrantes del plantel y sostuvo que la situación económica «se irá arreglando de acuerdo a las posibilidades» de la institución. Además, manifestó su expectativa de que los jugadores retomen los entrenamientos durante los próximos días, aunque no brindó precisiones sobre cuándo se regularizarán los pagos.
La crisis, sin embargo, va mucho más allá del aspecto económico. En los últimos meses, Gimnasia y Tiro quedó envuelto en una serie de episodios que golpearon fuertemente su imagen institucional. Entre ellos se encuentra la suspensión de dirigentes por parte del Tribunal de Disciplina de la Liga Salteña, un conflicto relacionado con una presunta maniobra para intervenir la entidad y un escándalo vinculado a apuestas deportivas clandestinas que derivó en amenazas armadas contra un dirigente y en la desvinculación de futbolistas señalados en la investigación.
En el plano deportivo, el panorama tampoco ofrece alivio. Tras la salida de Fernando «Tete» Quiroz, la llegada de Juan Manuel Azconzábal no logró revertir el rendimiento del equipo. El Albo acumula siete partidos consecutivos sin conocer la victoria, apenas sumó tres puntos de los últimos 21 disputados y se mantiene lejos de los puestos de ascenso en la Zona B de la Primera Nacional.
Con más de 120 años de historia, más de 12.000 socios y el reconocimiento de haber sido el único club salteño en disputar la Primera División del fútbol argentino, Gimnasia y Tiro atraviesa un escenario que preocupa profundamente a sus hinchas. Mientras la incertidumbre crece y los conflictos se multiplican, el desafío de la dirigencia será encontrar una salida rápida a una crisis que amenaza con afectar tanto el presente deportivo como el futuro institucional del club.



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