

En una reciente entrevista radial concedida el 30 de julio de 2025 en el programa «Quo Vadis» de Jorge Calvo, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, se erige como una voz contundente y un referente de una tendencia política marcadamente pragmática, provincialista y de fuerte independencia. En un escenario nacional marcado por la polarización y el centralismo, Sáenz desgranó su visión de la gestión, su relación con el poder central y su firme convicción de que el futuro del país reside en el desarrollo equitativo de todas sus regiones, lejos de las miradas porteñocéntricas y las ataduras partidarias tradicionales.
Con una franqueza que interpela a la clase política, Sáenz enfatizó su compromiso irrenunciable con Salta. Subrayó que, para él, la defensa de los intereses de su provincia está por encima de cualquier bandera partidaria, una postura que lo ha llevado a forjar alianzas estratégicas, como el «triángulo azucarero» con los gobernadores de Tucumán y Jujuy. «Debería ser la prioridad de todos los representantes salteños, sin importar su afiliación política», sentenció, en un claro llamado a la unidad regional y a la priorización de los intereses locales.
El gobernador no escatimó críticas al «centralismo» del gobierno nacional en Buenos Aires, al que acusa de ignorar sistemáticamente las realidades diversas de las provincias, especialmente las del norte. Para Sáenz, el norte es un pilar fundamental para el futuro de Argentina, una región que, a su juicio, ha sido históricamente relegada. En este sentido, instó a los legisladores nacionales salteños a priorizar los intereses de su provincia sobre las lealtades partidarias o figuras nacionales.
Sáenz se autodefine como un «hombre de diálogo», capaz de interactuar con distintas administraciones nacionales, sean del signo que sean, sin perder su autonomía. Su independencia política es un estandarte; el gobernador salteño asegura no haber dependido jamás de figuras nacionales para forjar su carrera. Esta postura le ha permitido construir un frente provincial diverso, que aglutina a dirigentes de distintas extracciones políticas –peronistas, radicales, PRO, libertarios– bajo un único precepto: «Salta primero«. Esto lo posiciona como un líder con una clara vocación de transversalidad y búsqueda de consensos para el beneficio provincial.
Entre las medidas más destacadas de su gestión, Sáenz defendió enérgicamente la política de cobrar la atención sanitaria a extranjeros no residentes en hospitales públicos, argumentando que ha liberado recursos para los salteños y que es una práctica común a nivel mundial. Destacó que Salta fue pionera en esta iniciativa, que hoy es replicada por otras provincias. Asimismo, enumeró logros en infraestructura (rutas, centros de convenciones), mejoras en el sistema de salud (ambulancias) y una férrea disciplina fiscal, con cinco años consecutivos de equilibrio y una reestructuración exitosa de la deuda. También resaltó reformas institucionales como el juicio por jurados y las modificaciones constitucionales para limitar los mandatos de intendentes y legisladores.
De cara al futuro, Sáenz aspira a consolidar a Salta como «la gran provincia del Norte«, enfocando sus esfuerzos en atraer inversiones, desarrollar la industria y garantizar la seguridad jurídica para las empresas. El turismo y la mejora de la conectividad, como los vuelos internacionales, son claves en esta visión.
En un mensaje que trasciende lo político, el gobernador Sáenz hizo hincapié en la importancia de construir desde el «amor» y el «respeto«, en contraposición a una política basada en el «odio». Abogó por la necesidad de establecer «políticas de Estado» que trasciendan los gobiernos, para brindar estabilidad y previsibilidad, factores cruciales para atraer inversiones.
La entrevista con Gustavo Sáenz pinta el retrato de un gobernador profundamente comprometido con Salta, con una visión pragmática de las relaciones interpartidarias e intergubernamentales, y un anhelo por un entorno político argentino más constructivo y menos centralizado. Su defensa del federalismo y su énfasis en el diálogo marcan un camino en la búsqueda de un desarrollo más equitativo para el país, despojándose de dogmas ideológicos para centrarse en la gestión y el progreso de su provincia.



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