
El Padre Paco Olveira y un grupo de adultos mayores, entre ellos excombatientes de Malvinas, reclamaron una reunión con la vicepresidenta y con el jefe de seguridad del Senado tras la denuncia por el robo de una mochila y golpes a jubilados la semana pasada.
Una nueva protesta frente al Congreso
Un grupo de jubilados, integrantes de la agrupación conocida como «Los 12 Apóstoles», realizó este miércoles una acción sorpresa en las inmediaciones del Congreso de la Nación, con el objetivo de reclamar una reunión directa con la vicepresidenta Victoria Villarruel y con el jefe de seguridad del Senado. La manifestación, que contó con la presencia del Padre Francisco «Paco» Olveira, se enmarca en el reclamo semanal que los adultos mayores vienen sosteniendo desde hace meses frente al Palacio Legislativo.
El origen del reclamo puntual
El pedido de esta jornada tiene un motivo concreto: la denuncia de un episodio ocurrido la semana pasada, cuando personal de seguridad del Senado le secuestró la mochila a uno de los jubilados presentes en la marcha y agredió físicamente a varios manifestantes. Según relataron testigos de aquella jornada, el hecho se produjo cuando los adultos mayores intentaban ingresar al anexo del Senado, ubicado frente al Congreso, en medio de un operativo de seguridad que derivó en empujones y golpes.
Quién es el Padre Paco Olveira
Francisco «Paco» Olveira es un sacerdote que se convirtió en una de las figuras más visibles del acompañamiento a las marchas de jubilados frente al Congreso, adonde asiste semana tras semana para respaldar el reclamo de los adultos mayores por la recomposición de sus haberes previsionales. En reiteradas ocasiones, Olveira resultó él mismo víctima de agresiones por parte de las fuerzas de seguridad mientras intentaba asistir a manifestantes heridos o evitar detenciones durante los operativos represivos.
Un patrón que se repite semana a semana
Los reclamos de los jubilados frente al Congreso se replican todos los miércoles desde hace más de un año, en el marco de la aplicación del protocolo antipiquetes dispuesto por el Gobierno nacional. En las últimas semanas, distintas marchas terminaron con episodios de represión por parte de fuerzas federales, entre ellas Gendarmería, Policía Federal y Prefectura, con manifestantes empujados, golpeados y expuestos a gases irritantes, pese al carácter pacífico de las protestas.
Entre los manifestantes que participan regularmente de estas marchas se encuentran excombatientes de la Guerra de Malvinas, que se suman al reclamo por la recomposición de los haberes jubilatorios, los recortes al PAMI y el congelamiento del bono previsional, vigente desde 2024.
El reclamo de fondo: la situación previsional
Detrás de la consigna puntual de esta jornada, el reclamo estructural de los jubilados sigue siendo el mismo que sostienen desde hace más de un año: la recomposición del poder adquisitivo de sus haberes. Según datos oficiales, en junio la jubilación mínima alcanzó los 473.327 pesos, a los que se suma un bono de 70 mil pesos que permanece congelado desde 2024, una cifra que, según denuncian los propios manifestantes, resulta insuficiente frente al costo de vida y los obliga a resignar tratamientos médicos o a endeudarse para llegar a fin de mes.
La respuesta institucional, todavía sin definir
Hasta el momento no trascendió una respuesta oficial por parte de la Vicepresidencia ni del área de seguridad del Senado frente al pedido de reunión formulado por los jubilados y el Padre Paco Olveira. La acción de este miércoles se suma a una serie de gestos similares que la agrupación viene realizando en las últimas semanas, en un intento por visibilizar tanto el reclamo previsional de fondo como los episodios de violencia institucional denunciados durante las marchas.
Un conflicto que no da señales de resolverse
Con las marchas de los miércoles ya consolidadas como una cita fija frente al Congreso, y los episodios de represión sumando denuncias semana tras semana, el conflicto entre los jubilados y las fuerzas de seguridad continúa sin una resolución de fondo. Resta ver si el pedido de diálogo directo con Villarruel y las autoridades de seguridad del Senado logra abrir una instancia de negociación, o si la situación se mantiene en el mismo esquema de reclamo y represión que viene repitiéndose semana tras semana en las inmediaciones del Palacio Legislativo.



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