
Un relevamiento de Deutsche Bank difundido por Visual Capitalist ubicó al peso argentino como la divisa de peor desempeño global entre junio de 2025 y junio de 2026, con una depreciación del 18,9%, muy por debajo del peso colombiano, la moneda que más se apreció en el mismo período.
Un podio negativo para la Argentina
El peso argentino fue la moneda de peor desempeño frente al dólar entre las principales divisas globales durante el año cerrado a junio de 2026. Según datos de Deutsche Bank y Bloomberg recopilados por Visual Capitalist, la moneda argentina registró una depreciación del 18,9%, un resultado que la ubicó en el último lugar del ranking internacional relevado.
Por debajo de otras monedas en crisis
De esta manera, el peso se ubicó incluso por debajo de otras divisas que también mostraron fuertes caídas en el mismo período: la lira turca perdió 14,6%, el won surcoreano retrocedió 12,6% y el yen japonés cayó 11,3%. Ninguna de esas monedas, atravesadas por sus propias crisis económicas y políticas, alcanzó el nivel de depreciación que sufrió la moneda argentina.
La brecha más amplia del relevamiento
El contraste resultó todavía más marcado si se compara con la divisa de mejor desempeño: el peso colombiano se apreció un 19,2% en el mismo período, lo que dejó una diferencia de 38,1 puntos porcentuales entre ambos extremos del ranking, la brecha más amplia registrada en todo el relevamiento de Deutsche Bank.
Las monedas que se fortalecieron
El resultado contrastó con el desempeño de varias economías emergentes que lograron fortalecer sus monedas frente al dólar durante el mismo período. Además del peso colombiano, se destacaron el séquel israelí, con una mejora del 13,2%; el forint húngaro, con un avance del 8,9%; el rand sudafricano, con 8,1%; el peso mexicano, con 7,7%; y el real brasileño, con una ganancia del 5,2%. América Latina, en particular, sobresalió en la parte superior del ranking, mientras que la Argentina quedó relegada al extremo opuesto.
Una fotografía distinta si se acota el análisis a 2026
El panorama cambia de manera significativa si se analiza únicamente lo transcurrido en 2026: en ese recorte más acotado, el peso registró una caída de apenas 2,8% frente al dólar, ubicándose en el puesto 25 entre las 31 monedas relevadas. Aun así, la depreciación continúa en terreno negativo y sigue contrastando con el fortalecimiento que muestran varias monedas emergentes de la región: en lo que va de 2026, el peso colombiano lidera nuevamente el ranking con una apreciación del 21,3%, mientras que el peso mexicano gana 6% y el real brasileño avanza 4,9%.
Los datos más recientes de agosto
La tendencia se mantuvo también en agosto: entre el cierre de julio y el 14 de ese mes, el peso acumuló una baja de apenas 0,35%, una caída incluso menor que la registrada por el real brasileño y el rublo ruso en el mismo período.
La paradoja del atraso cambiario
El resultado del ranking expone una particularidad que atraviesa toda la discusión cambiaria argentina: el peso puede depreciarse frente al dólar y, al mismo tiempo, quedar caro en términos reales. Esa aparente contradicción ocurre cuando el dólar sube, pero lo hace por debajo de la inflación: en ese escenario, hacen falta más pesos para comprar un dólar, pero esa misma divisa compra menos bienes y servicios dentro de la Argentina, lo que alimenta el debate sobre un eventual atraso cambiario.
El aumento de la cobertura cambiaria
En paralelo, el comportamiento de las posiciones utilizadas para protegerse frente al tipo de cambio también mostró cambios relevantes: en mayo, el stock de instrumentos de cobertura cambiaria en manos privadas había caído a apenas USD 3.211 millones, pero para agosto había escalado a USD 12.118 millones, aunque todavía por debajo del máximo de USD 15.287 millones registrado en octubre de 2025. Ese incremento refleja una mayor demanda de cobertura ante la expectativa de una suba gradual del dólar, más que una corrida hacia la dolarización masiva de carteras.
Una historia de más largo plazo
El ranking de Deutsche Bank es apenas la última fotografía de una tendencia estructural mucho más extensa: desde 2009, el peso perdió alrededor del 99,8% de su valor frente al dólar, producto de la inflación sistémica, los saltos cambiarios recurrentes y las sucesivas devaluaciones que convirtieron a la moneda argentina en una de las de peor desempeño del mundo en la última década y media.
El dilema que enfrenta el equipo económico
Más allá del resultado puntual del ranking, la discusión de fondo que atraviesa al mercado no pasa solamente por cuánto perdió el peso frente al dólar en la comparación anual, sino por cuánto margen tiene el ministro Luis Caputo para mantener el dólar contenido sin que ese ancla cambiaria termine afectando la dinámica exportadora, el nivel de reservas del Banco Central y la actividad económica en general, después de haber utilizado al tipo de cambio como una de las principales herramientas para desacelerar la inflación.
Qué escenario queda planteado
Con el peso liderando la tabla de depreciación anual pero mostrando una dinámica más moderada en lo que va de 2026, el desafío de cara a los próximos meses será determinar si el Gobierno logra sostener la estabilidad cambiaria actual sin resignar competitividad exportadora, en un contexto donde el propio FMI ya sugirió la necesidad de un tipo de cambio más alto para acumular reservas de cara a los vencimientos de deuda de 2027.



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