
La Comisión Nacional de Energía Atómica quedó en el centro de la polémica luego de que su presidente, Martín Porro, designara a la abogada Gisela Mangone como gerenta de Recursos Humanos. Aunque posee formación en Derecho, en los últimos años se desempeñó principalmente como instructora de yoga. La decisión generó cuestionamientos entre trabajadores del organismo, que denuncian despidos, recortes y una profunda crisis en el sector nuclear.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), uno de los organismos científicos y tecnológicos más importantes de la Argentina, volvió a quedar en el centro de la discusión pública tras una designación que despertó fuertes cuestionamientos dentro y fuera del organismo.
A través de una resolución firmada por el presidente de la CNEA, Martín Porro, fue designada como gerenta de Recursos Humanos la abogada Gisela Mangone, quien durante los últimos años desarrolló gran parte de su actividad profesional como instructora de yoga para niños y adultos en distintos espacios dedicados al bienestar y la salud integral.
La decisión no pasó desapercibida entre los trabajadores del organismo, quienes atraviesan un escenario marcado por conflictos laborales, reducción de personal y reclamos por el futuro de distintos proyectos estratégicos vinculados al desarrollo nuclear argentino.
Según surge de la resolución administrativa, Mangone tendrá a su cargo la Coordinación Operativa y Administrativa de Recursos Humanos, desempeñando sus funciones en la sede central de la CNEA.
De acuerdo con información que trascendió en distintos ámbitos vinculados al organismo, el cargo tendría una remuneración cercana a los 14 millones de pesos mensuales. Además, desde sectores gremiales sostienen que el área de Recursos Humanos será la encargada de coordinar procesos de reorganización interna que incluyen despidos, reestructuraciones e incorporaciones de personal.
La designación rápidamente comenzó a generar repercusiones debido al perfil reciente de la nueva funcionaria.
Si bien Mangone es abogada de profesión, durante los últimos años desarrolló principalmente actividades relacionadas con la enseñanza del yoga y disciplinas orientadas al bienestar físico y mental.
Diversas publicaciones y perfiles profesionales la muestran como instructora en espacios como Centro Integral del Sol, Valle Tierra, Yoga Baires y De la Tierra, entre otros.
Incluso, una persona que tomó clases con ella destacó su vocación por estas actividades y aseguró que «Gise siempre se caracterizó por buscar la paz mental y estoy seguro que ahora lo pondrá en práctica», en referencia a su nuevo desafío dentro de la administración pública.
Sin embargo, para numerosos trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica el foco del debate no pasa por las actividades privadas que desarrolló la funcionaria, sino por el contexto en el que se produce el nombramiento.
La CNEA atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años.
Desde distintos sectores del organismo vienen denunciando pérdida de poder adquisitivo, congelamiento de proyectos, dificultades presupuestarias y reducción de personal.
Los trabajadores sostienen que la crisis no solamente impacta sobre los salarios, sino también sobre la continuidad de programas científicos y tecnológicos que demandaron décadas de desarrollo y posicionaron a la Argentina como uno de los países con mayor experiencia en tecnología nuclear de uso pacífico.
La Comisión Nacional de Energía Atómica es el organismo rector de la actividad nuclear argentina.
Desde su creación impulsó proyectos vinculados a la investigación científica, la medicina nuclear, la producción de radioisótopos, el desarrollo tecnológico, la industria y la generación eléctrica.
A lo largo de su historia formó profesionales altamente especializados y trabajó junto a universidades, centros de investigación y empresas tecnológicas tanto del país como del exterior.
Su estructura está integrada por físicos, ingenieros, técnicos, investigadores, administrativos y especialistas que desempeñan tareas en distintas sedes distribuidas en todo el territorio nacional.
Precisamente por la relevancia estratégica del organismo, cada decisión administrativa suele generar un fuerte seguimiento tanto por parte de la comunidad científica como de los sindicatos que representan a sus trabajadores.
En este caso, la designación de la nueva gerenta de Recursos Humanos coincide con un período atravesado por incertidumbre respecto del futuro de distintas áreas y programas de investigación.
Representantes gremiales vienen manifestando preocupación por posibles reducciones de personal y por el impacto que estas decisiones podrían tener sobre capacidades científicas acumuladas durante décadas.
También advierten que la salida de profesionales altamente capacitados podría afectar proyectos considerados estratégicos para el desarrollo tecnológico argentino.
Hasta el momento, desde las autoridades de la CNEA no se difundieron explicaciones públicas sobre los criterios específicos utilizados para la designación ni sobre los objetivos que tendrá la nueva conducción del área de Recursos Humanos.
Tampoco hubo precisiones oficiales respecto de las versiones vinculadas al salario atribuido al cargo o al alcance de los procesos de reorganización interna mencionados por distintos sectores del organismo.
Mientras tanto, el nombramiento continúa generando debate en redes sociales y entre especialistas en administración pública.
Algunos sostienen que la formación jurídica de Mangone constituye un antecedente válido para ocupar una gerencia administrativa.
Otros consideran que, dada la situación crítica que atraviesa la CNEA y la complejidad de la gestión del capital humano en un organismo científico de estas características, hubiera sido deseable un perfil con una trayectoria más vinculada a la gestión de recursos humanos o a la administración de instituciones científico-tecnológicas.
La polémica vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de los criterios utilizados para las designaciones en organismos públicos de alta complejidad técnica y el desafío de preservar áreas consideradas estratégicas para el desarrollo nacional.
Por ahora, la nueva gerenta deberá asumir sus funciones en un contexto marcado por fuertes tensiones internas, reclamos laborales y expectativas sobre el futuro de uno de los organismos científicos más relevantes del país.



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