
La fórmula compuesta por Flavia Royón y Bernardo Biella sigue ganando terreno en la carrera electoral, impulsada por el fuerte respaldo del gobernador de Salta y el creciente descontento de los votantes con la grieta entre oficialismo y oposición a nivel nacional.
Desde que el mandatario provincial asumió un rol protagónico en la campaña de Primero los Salteños, las encuestas locales reflejan un avance sostenido en el posicionamiento de sus candidatos, tanto en intención de voto como en nivel de conocimiento. La identificación entre la gestión provincial y la dupla Royón-Biella se fortalece, consolidándolos como representantes de un modelo de desarrollo y estabilidad que busca continuidad.
Además del empuje oficial, el espacio se ve beneficiado por un fenómeno político cada vez más visible: una porción del electorado que se siente defraudada por la promesa de cambio de Javier Milei —y que anteriormente apoyó a figuras del PRO o la UCR— comienza a volcarse hacia una opción local que ofrece una alternativa pragmática, alejada de los extremos de la política nacional.
Este patrón no es exclusivo de Salta: se repite en varias provincias donde los gobernadores con capacidad de gestión y cercanía territorial logran captar el voto moderado, en un escenario donde la polarización pierde fuerza frente a las demandas de gobernabilidad y soluciones concretas.
La estrategia del oficialismo salteño se centra en reforzar esta sintonía entre el electorado, la figura del gobernador y sus candidatos, presentando al modelo de gestión local como una respuesta equilibrada frente a la incertidumbre y los vaivenes de la política nacional.



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