
El interventor José Luis Napoleón Gambetta confirmó que la lista «Generación Justicialista» quedó como única habilitada, por lo que no habrá elecciones internas. El proceso de normalización incluyó la cancelación de deudas salariales, previsionales y hasta el corte de luz que sufría la sede partidaria.
El cierre de un largo proceso de crisis institucional
El Partido Justicialista de Salta ingresó en la etapa final de su proceso de normalización institucional. El interventor judicial José Luis Napoleón Gambetta confirmó que la Junta Electoral proclamó a la Lista Generación Justicialista, encabezada por Julio San Millán, como la única habilitada para conducir el partido, lo que vuelve innecesaria la realización de elecciones internas previstas originalmente para el 2 de agosto.
El origen de la intervención
La crisis del PJ salteño se arrastraba desde 2025, cuando el partido fue intervenido por decisión de la conducción nacional. Un año después, en febrero de 2026, el Consejo Nacional del PJ modificó esa conducción intervenida y designó al exdiputado nacional salteño Pablo Kosiner como nuevo interventor del distrito. La situación volvió a escalar el 15 de mayo, cuando la Justicia Electoral provincial resolvió una nueva intervención judicial, esta vez a partir de un planteo impulsado por Esteban «Tuty» Amat, expresidente del partido hasta la intervención de 2025, quien había reclamado el llamado urgente a elecciones para que los afiliados recuperaran el control de la estructura partidaria. En ese fallo, la Justicia designó a Gambetta como interventor, con la misión de avanzar en la normalización institucional y organizar el proceso electoral interno.
Un partido con las cuentas al límite
Según relató el propio Gambetta, la situación económica que encontró al asumir la intervención era crítica: «Era una vergüenza que el Partido Justicialista le debía dos meses y medio de sueldo al personal, más el medio aguinaldo del año pasado, más las deudas previsionales, más las luces cortadas. Hemos, de a poco, logrado regularizar no solamente la parte económica, sino también la política». El interventor aclaró, de todos modos, que no se detectó ningún faltante de dinero: «No hemos detectado faltante de dinero, pero sí hemos detectado una falta absoluta de dinero, por eso me cortaron la luz».
La reacción de los afiliados
Según explicó Gambetta, apenas se anunció la decisión de regularizar el partido y se fijó una fecha cierta para el proceso, los propios afiliados comenzaron a aportar de manera espontánea. «El PJ tiene muchos aportes de funcionarios, legisladores y ciudadanos, y con eso logramos regularizar la situación», remarcó el interventor, destacando el rol clave de esos aportes voluntarios para poder saldar las deudas acumuladas.
El frente judicial paralelo por deudas previsionales
Además de la crisis interna, el partido enfrentaba en simultáneo una ejecución fiscal iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por una deuda superior a los 6,1 millones de pesos correspondiente a aportes y contribuciones de la seguridad social impagos, con pedido de embargo preventivo sobre cuentas y bienes del partido. Según el balance final de la intervención, alrededor del 72% de la deuda total ya fue abonada, y las obligaciones previsionales y fiscales pendientes fueron canceladas o incorporadas a planes de pago.
Un partido que se entrega «regularizado»
Gambetta fue enfático al describir el estado en el que dejará la estructura partidaria a la nueva conducción: «Entrego el partido con los sueldos al día, los aportes al día y la totalidad de las deudas regularizadas o con planes de pago». El interventor remarcó que prolongar la intervención más allá de lo necesario habría significado mantener paralizada la actividad política del justicialismo salteño en un momento clave de cara a las próximas elecciones.
El traspaso institucional
Con la lista única ya oficializada, restan solo los pasos formales para completar la transición. Gambetta adelantó que se reunirá la semana próxima con Julio San Millán y el equipo que lo acompañará en la conducción, para coordinar la entrega formal del partido, una vez que la Justicia Electoral concluya las verificaciones de rigor sobre las candidaturas oficializadas.
Un dato político adicional: el aval a Sáenz
En medio del balance de su gestión, Gambetta también fue consultado sobre una eventual nueva candidatura del gobernador Gustavo Sáenz para las elecciones de 2027. El interventor judicial se mostró favorable a esa posibilidad desde el plano jurídico: «Creo que la Justicia lo autoriza y me parece que es una decisión que debe tomar el gobernador porque es una decisión personal», sostuvo, en una definición que trasciende el ámbito estrictamente partidario y se suma a la creciente discusión sobre el futuro electoral del mandatario provincial.
Un cierre de ciclo para el peronismo salteño
Con la intervención judicial llegando a su fin y una nueva conducción lista para asumir con las cuentas ordenadas, el Partido Justicialista de Salta cierra un capítulo de fuerte inestabilidad institucional y financiera que se extendió por más de un año. La llegada de Julio San Millán al frente del partido abre una nueva etapa para el justicialismo provincial, que deberá definir su estrategia política de cara a las elecciones de 2027 en un escenario donde, además, se profundizan las versiones sobre acercamientos y rupturas dentro del propio arco político salteño.



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