
La vicepresidenta participó de la Misa Estacional y de la Procesión del Señor y la Virgen del Milagro junto al gobernador salteño, en una aparición pública que fue leída en clave política por la ausencia del Presidente y la interna que ambos vienen sosteniendo.
Una presencia con fuerte lectura política
Así entró la vicepresidenta Victoria Villarruel junto al gobernador Gustavo Sáenz a la Misa Estacional del Milagro. La titular del Senado llegó a Salta invitada por el Arzobispado y participó de la jornada central del Milagro 2026 junto a autoridades provinciales y religiosas, en una de las celebraciones más multitudinarias del calendario religioso argentino.
Una visita que se confirmó sobre la hora
La presencia de Villarruel en Salta no había sido anunciada oficialmente por la Vicepresidencia con anticipación. Recién sobre la fecha trascendió que la funcionaria tenía previsto sumarse tanto a la Misa Estacional como a la procesión, en una visita que permaneció sujeta a confirmación hasta último momento.
La agenda del día central
El programa oficial del Milagro 2026 estableció para este martes la Misa Estacional a las 10 de la mañana, en el atrio de la Catedral Basílica de Salta. Al mediodía, el templo cerró sus puertas para preparar el traslado de las imágenes, mientras que desde las 14.30 comenzó la concentración de instituciones y fieles para la Procesión, cuya salida se dio a las 15.15 con la Cruz Primitiva, seguida por la Virgen de las Lágrimas, la Virgen del Milagro y, finalmente, el Señor del Milagro.
La Renovación del Pacto de Fidelidad
Villarruel también tiene previsto acompañar la Procesión del Señor y la Virgen del Milagro, que recorrió las calles del centro salteño hasta llegar al Monumento 20 de Febrero, donde se realizó la ceremonia central de la Renovación del Pacto de Fidelidad, uno de los momentos más emotivos de toda la festividad religiosa.
El dato que no pasó inadvertido
La foto política de la jornada tuvo un condimento imposible de pasar por alto: Javier Milei no acompañó a su vicepresidenta en esta actividad. La relación entre ambos viene mostrando fuertes diferencias públicas desde hace tiempo, y Villarruel quedó en distintas oportunidades en el centro de cruces con sectores de La Libertad Avanza. En abril, por ejemplo, su ausencia de una ceremonia religiosa en Luján ya había generado cuestionamientos desde el propio oficialismo; meses después protagonizó además un duro enfrentamiento con Patricia Bullrich por el funcionamiento del Senado.
Una celebración que trasciende la política partidaria
Más allá de la lectura política que inevitablemente acompaña cada aparición pública de la vicepresidenta en el actual contexto de tensión con la Casa Rosada, el Milagro es una celebración que excede ampliamente cualquier estructura partidaria y que moviliza a familias y peregrinos llegados desde distintos puntos de la provincia y del país, muchos de los cuales caminaron cientos de kilómetros para llegar a Salta y renovar el Pacto de Fidelidad.
El rol de Sáenz como anfitrión
El gobernador Gustavo Sáenz, que días atrás había participado junto a su esposa Elena Cornejo de instancias previas del Triduo del Milagro, acompañó a Villarruel durante la jornada central, en lo que también se leyó como un gesto de cercanía institucional del mandatario provincial hacia la vicepresidenta, en medio del escenario de especulación sobre el futuro político de ambos de cara a 2027.
Un escenario donde la fe y la política se cruzan
Con la interna entre Villarruel y el núcleo duro de La Libertad Avanza todavía sin resolverse, cualquier declaración que la vicepresidenta hiciera ante la prensa durante su paso por Salta tendría, según distintos análisis, una inevitable lectura nacional. El escenario elegido para esta nueva aparición pública, en una de las celebraciones religiosas más convocantes del país, no fue considerado casual por los observadores políticos que siguen de cerca cada movimiento de la titular del Senado.
Qué escenario queda planteado
Con la jornada del Milagro ya en marcha y la ausencia de Milei como uno de los datos centrales de la cobertura, la visita de Villarruel a Salta se suma a la serie de gestos que la vicepresidenta viene desplegando en los últimos meses, marcando presencia en escenarios de fuerte carga simbólica mientras sostiene una relación cada vez más distante con el resto de la conducción del Gobierno nacional.



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