Press ESC to close

El costo de la energía para la industria argentina alcanzó en junio su nivel más alto en tres décadas

Un informe de Estudios Energéticos sobre datos de Cammesa reveló que el abastecimiento eléctrico para los grandes usuarios llegó a USD 189 por MWh, superando incluso los picos registrados durante la crisis energética de 2022. El sector manufacturero atraviesa un fuerte deterioro de su competitividad.

Un récord que rompe treinta años de serie histórica

El costo de la energía que pagan las grandes industrias argentinas alcanzó en junio un récord histórico. Según un informe elaborado por la consultora Estudios Energéticos sobre la base de datos de Cammesa, el abastecimiento eléctrico para los grandes usuarios llegó a USD 189 por megavatio hora (MWh), el valor mensual más alto de toda la serie que la propia consultora releva desde 1996. El dato resulta todavía más contundente si se considera que supera incluso los picos alcanzados durante la crisis energética de 2022, generada en aquel momento por la guerra en Ucrania.

Un «paredón» al final del gráfico

El propio informe de Estudios Energéticos describe el fenómeno de manera gráfica: la serie histórica de treinta años muestra a junio de 2026 como un verdadero «paredón» al final del gráfico, un salto que rompe todos los antecedentes previos y que refleja el encarecimiento extraordinario del abastecimiento eléctrico para los grandes usuarios industriales. Este segmento de consumidores compra energía sin subsidios estatales y absorbe de manera directa las variaciones del costo de generación, a diferencia de los hogares y pequeños comercios, que cuentan con esquemas de cobertura tarifaria diferenciados.

De costo a techo para la competitividad

Para el sector manufacturero, la factura energética dejó de ser simplemente un costo operativo más para convertirse en lo que el propio informe describe como «un techo aplastante en términos de competitividad». El impacto resulta especialmente sensible para aquellas industrias con matrices productivas de alto consumo energético, que ven directamente reducido su margen de rentabilidad frente a la escalada de precios.

El origen del problema: la desregulación del mercado energético

De acuerdo con el análisis, la escalada de precios tiene su origen en una cadena de decisiones vinculadas a la desregulación del mercado energético impulsada por el Gobierno nacional. La administración había intentado desplazar a las empresas estatales Enarsa y Cammesa de la tarea de importación de Gas Natural Licuado (GNL), dejando esa función en manos de operadores privados. Sin embargo, ese esquema terminó chocando contra las condiciones del mercado internacional.

Según pudo reconstruirse, las ofertas presentadas por las grandes comercializadoras internacionales para abastecer de GNL a la Argentina durante el invierno rondaban los USD 1.200 millones, un monto que prácticamente duplicaba los costos históricos que enfrentaban las empresas estatales en la misma tarea.

El impacto de la guerra en Medio Oriente

A este esquema de importación más costoso se sumó el impacto de la escalada del conflicto bélico en Medio Oriente sobre los precios internacionales de la energía, además de problemas de infraestructura local, entre ellos la demora en la reversión del Gasoducto Norte. Esta combinación de factores disparó los precios del gas natural licuado importado muy por encima de los valores históricos, encareciendo directamente el costo de generación eléctrica durante el invierno.

Cabe recordar que en mayo, antes de este nuevo récord, el precio de la electricidad en el mercado spot ya había trepado por encima de los USD 105 por MWh, prácticamente el doble que en abril, en un contexto donde el costo del gas natural bajo el Plan Gas rondaba los USD 3,50 por millón de BTU, mientras que el GNL importado llegó a superar los USD 20 por millón de BTU.

Un delay que complica la planificación empresarial

Un factor adicional que agrava la situación para las industrias es el esquema de facturación con demora: las empresas reciben sus facturas de energía con un delay de aproximadamente 75 días respecto del período consumido. Esto implica que el consumo de meses de alta demanda invernal recién se refleja en las facturas semanas o meses después, reduciendo el margen de reacción de las compañías para ajustar sus niveles de consumo a tiempo.

Un problema que afecta a miles de empresas

Se estima que varios miles de industrias de todo el país se ven directamente afectadas por este encarecimiento sostenido del costo energético, en un escenario que combina la falta de subsidios para los grandes usuarios con la exposición directa a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles utilizados para la generación eléctrica.

Un debate que se profundiza sobre el rumbo energético

El nuevo récord histórico revive el debate sobre la estrategia de desregulación energética impulsada por el Gobierno nacional, en un contexto donde el propio diseño del mercado ya anticipaba cierto incremento estacional en los precios para el invierno, pero donde la magnitud del salto terminó superando ampliamente las proyecciones iniciales. La discusión de fondo apunta a si el esquema de importación de GNL a través de operadores privados, en lugar de las empresas estatales, resultó una decisión acertada frente a la volatilidad del mercado internacional.

Qué puede pasar de acá en más

Con el nuevo pico histórico ya confirmado para junio, el interrogante que queda planteado es si el Gobierno realizará ajustes en su estrategia de abastecimiento energético de cara a los próximos meses de invierno, o si el esquema actual continuará exponiendo a las industrias argentinas a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles. La competitividad del sector manufacturero, ya golpeada por este récord de costos, dependerá en gran medida de las decisiones que se adopten en las próximas semanas sobre la política energética nacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *