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El Gobierno recaudó $1,5 billón para rutas y solo ejecutó una cuarta parte de ese fondo

Una investigación de La Nación reveló que el Sistema Vial Integrado, financiado con el impuesto a los combustibles, mantiene más de $1 billón invertido en plazos fijos y títulos públicos en lugar de destinarlo a la construcción y el mantenimiento de rutas, con una tasa de subejecución del 73,8%.

Una plata que debía ir a las rutas y terminó en el mercado financiero

Durante dos años y medio, el Gobierno de Javier Milei recaudó más de $1,5 billón en el fideicomiso creado para construir y mantener rutas y obras viales, pero solo aplicó la cuarta parte a ese fin. A fines de mayo pasado mantenía más de $1 billón en plazos fijos y títulos públicos para financiar al Tesoro. La tasa de subejecución orilla el 74%, según reconstruyó La Nación a partir de balances contables, informes mensuales de cuenta y otros documentos oficiales obtenidos mediante múltiples pedidos de acceso a la información pública.

Qué es el SisVial y cómo funciona

La operatoria oficial tiene como epicentro el Sistema Vial Integrado (SisVial), un subsistema del fideicomiso creado por el decreto 976/01 que capta una porción del impuesto a los combustibles líquidos —el que se paga cada vez que se carga nafta en el surtidor— con un objetivo legal específico: financiar la construcción, el mantenimiento y la rehabilitación de la red vial nacional. El Ministerio de Economía es su autoridad de aplicación, mientras que el Banco Nación actúa como fiduciario y opera una cuenta corriente especial, la 330.902/9, donde ingresa y de donde debería salir el dinero destinado a las rutas.

El motivo original del fideicomiso

El fideicomiso se creó por exigencia del Banco Mundial para aprobar un préstamo a la Argentina, precisamente para evitar que la recaudación del impuesto a los combustibles terminara financiando gastos corrientes, como venía ocurriendo cuando la administraba directamente Vialidad Nacional. Según explicó a La Nación un especialista en administración financiera pública que participó del diseño original del esquema, la herramienta se pensó justamente para atar el dinero a un destino específico y hacerlo jurídicamente indisponible para otros fines presupuestarios.

La evolución de la subejecución año por año

Desde que Milei llegó a la Casa Rosada, la tasa de subejecución del SisVial asciende al 73,8%. El detalle año por año resulta elocuente: solo se ejecutó el 11,3% de lo recaudado durante 2024 ($40.668 millones de $360.238 millones), ese porcentaje subió al 39% durante 2025 ($270.592 millones de $692.514 millones), un año electoral y de máxima confrontación legislativa, y volvió a bajar al 18,5% en lo que va de 2026.

El destino real de los fondos

Los documentos oficiales muestran que el grueso de los fondos del SisVial no se destina a obras viales, sino a colocaciones bursátiles: a fines de mayo pasado, el fideicomiso mantenía más de $1 billón invertido en plazos fijos y títulos públicos, en lugar de aplicarlo a la construcción, reparación y mantenimiento de la red vial nacional, tal como establece la normativa que le dio origen al fondo.

El equivalente en rutas

Según el propio relevamiento, con la plata retenida en este tipo de inversiones financieras, el Gobierno contaría con fondos suficientes para mejorar casi dos tercios de las rutas nacionales, un dato que dimensiona la magnitud de la subejecución en un contexto donde buena parte de la red vial del país presenta un fuerte deterioro por falta de mantenimiento.

El contraste con el discurso oficial sobre infraestructura

La revelación se da en un momento en que el propio Gobierno viene destacando públicamente su estrategia de licitar miles de kilómetros de rutas nacionales con participación de capitales privados, en el marco de un esquema que el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó como una forma «más eficiente» de generar infraestructura sin comprometer fondos públicos. La existencia de más de $1 billón sin ejecutar en un fondo específicamente creado para ese fin contrasta con esa narrativa de eficiencia y prioridad en la obra vial.

Un patrón que se repite en otras áreas del Estado

La utilización de fondos con destino específico como una fuente de financiamiento alternativo para el Tesoro no es un fenómeno exclusivo del sector vial: distintas investigaciones periodísticas y parlamentarias vienen señalando en los últimos meses un patrón similar en otros organismos y fideicomisos del Estado nacional, en un contexto de fuerte prioridad fiscal por parte del Gobierno para sostener el equilibrio de las cuentas públicas, incluso a costa de demorar la ejecución de partidas con afectación específica.

Un debate sobre la prioridad de la obra pública

La investigación reabre la discusión sobre el estado de la infraestructura vial argentina, en un contexto donde el freno a la obra pública nacional viene siendo señalado por gobernadores de distintas provincias, entre ellos Gustavo Sáenz en Salta, como uno de los principales puntos de tensión con la Casa Rosada. La existencia de fondos específicamente recaudados para el mantenimiento de rutas, pero mayormente destinados a inversiones financieras, agrega un nuevo elemento a ese reclamo federal por la falta de inversión en infraestructura.

Qué escenario queda planteado

Con la tasa de subejecución del SisVial en niveles históricamente altos y más de $1 billón todavía sin aplicar a su destino original, la investigación deja planteada una pregunta de fondo sobre las prioridades del Gobierno nacional en materia de infraestructura vial. La discusión sobre si esos fondos terminarán aplicándose a la reparación y construcción de rutas, o si continuarán utilizándose como una fuente adicional de financiamiento para el equilibrio fiscal, promete seguir generando controversia en las próximas semanas, en un contexto donde el estado de la red vial nacional continúa siendo motivo de reclamo en distintas provincias del país.

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