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Georgieva admitió que el ajuste de Milei no tiene consenso para sostenerse más allá de 2027

En reuniones reservadas con empresarios y en su conferencia con Caputo, la titular del FMI dejó entrever su preocupación por la falta de respaldo político y social al plan económico, además de sugerir la necesidad de un tipo de cambio más elevado para acumular reservas de cara a los vencimientos de 2027.

Una visita con definiciones que trascendieron puertas adentro

La titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, reveló en las reuniones que mantuvo en Buenos Aires que está preocupada porque ve que el ajuste del Gobierno de Javier Milei no tiene consenso social ni político para continuar más allá de 2027. La definición, que trascendió a través de fuentes consultadas por La Política Online, contrasta con el tono público de respaldo que la funcionaria mostró durante sus apariciones oficiales junto al ministro Luis Caputo.

La cena con los principales empresarios del país

Como contó LPO, Georgieva cenó el lunes por la noche en el Palacio Duhau con diez de los empresarios más importantes del país: Eduardo Elsztain (IRSA), Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), Jorge Brito (Banco Macro), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre), Daniel Novegil (Ternium), Isela Costantini (Strategic Advisor), Martín Pérez de Solay (Glencore), Mariana Schoua (AmCham), Catalina Cascio (Ferrosider) y Pierpaolo Barbieri (Ualá).

La sugerencia sobre el tipo de cambio

Durante ese encuentro, Georgieva explicó que el año próximo la Argentina deberá afrontar pagos únicamente al FMI por unos USD 7.500 millones, por lo que consideró necesario que el Gobierno profundice la compra de reservas del Banco Central. Ante esa explicación, uno de los empresarios presentes le consultó cómo podría lograrse esa acumulación adicional, considerando que el país ya se encuentra en niveles récord de exportaciones, es decir, de cantidad. Georgieva respondió «bueno» con una sonrisa, dejando entre los presentes la idea de que la acumulación debería lograrse por precio, es decir, con un dólar más alto.

Las razones técnicas detrás de la sugerencia

Se trata de una visión que comparten numerosos economistas argentinos y que el propio FMI viene sosteniendo desde hace tiempo: según los técnicos del organismo, un tipo de cambio más elevado ayudaría a frenar el gasto en importaciones y en viajes al exterior, además de ofrecer mejores condiciones al campo para liquidar exportaciones. Distintos analistas estiman que el sector agropecuario mantiene retenidos más de USD 30.000 millones sin liquidar, a la espera de una mejora en el tipo de cambio o de una baja en las retenciones.

La advertencia de los empresarios sobre la inflación

En la conversación, algunos de los empresarios presentes advirtieron a la funcionaria búlgara que una mejora en el tipo de cambio —es decir, una devaluación— como la que ella misma sugería, podría provocar un salto en la inflación, uno de los principales logros que el Gobierno viene exhibiendo como bandera de su gestión económica.

La preocupación por la falta de consenso político

Más allá de la discusión cambiaria, la definición central que trascendió de las reuniones de Georgieva tiene que ver con su lectura sobre la sostenibilidad institucional del programa económico. La titular del FMI transmitió que está preocupada porque observa que el plan de consolidación fiscal de Milei —es decir, el ajuste— no cuenta con el consenso político ni social necesario para continuar después de 2027, más allá del resultado que arrojen las elecciones de ese año. Los técnicos del Fondo suelen ser particularmente insistentes con la necesidad de dotar de institucionalidad a los planes económicos, para que no dependan exclusivamente de la continuidad de un gobierno en particular.

El foco en las pymes durante la conferencia oficial

Esa misma preocupación por la situación de la economía real se reflejó también en la conferencia de prensa que Georgieva compartió con Caputo en el Ministerio de Economía, donde puso el foco específicamente en las pequeñas y medianas empresas y sugirió que la recuperación macroeconómica todavía no logra derramarse sobre el conjunto del entramado productivo.

Una pista adicional durante la clase de tango

Una señal adicional de esa inquietud llegó, de manera menos formal, durante la clase de tango que la bailarina Mora Godoy le dio a Georgieva en el cierre de su visita. Según relató la propia coreógrafa en distintas entrevistas, la titular del FMI le consultó su punto de vista sobre la situación social del país. «Le dije que hay una parte de la sociedad hoy que necesita atención inmediata, no a largo plazo», contó Godoy sobre el intercambio que mantuvo con la funcionaria búlgara.

Un mensaje público más cauteloso

Pese a estas definiciones más reservadas, en su discurso público Georgieva evitó cualquier tipo de crítica directa al Gobierno y remarcó en el Palacio Libertad que «el país está por un buen camino» y que no sería necesario un financiamiento adicional del organismo. Esa combinación de mensajes —un respaldo público al programa económico junto con advertencias más reservadas sobre su sostenibilidad política— refleja la cautela diplomática habitual del FMI a la hora de posicionarse sobre gobiernos con los que mantiene programas de asistencia financiera activos.

Qué escenario queda planteado

Con los vencimientos de 2027 ya en el radar del organismo y la sugerencia sobre un dólar más alto instalada entre los principales empresarios del país, el Gobierno enfrenta un nuevo dilema de política económica: cómo profundizar la acumulación de reservas sin generar un salto inflacionario que ponga en riesgo uno de sus principales logros de gestión. A eso se suma el desafío de sostener el rumbo del ajuste fiscal en un escenario político donde, según la propia lectura del FMI, el consenso necesario para continuar más allá de 2027 todavía no está garantizado.

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