
El jefe de Gabinete calificó de «disparate» los dichos de la vicepresidenta sobre el estado de salud de Milei y le exigió que «dé un paso al costado». Es el pedido de renuncia con mayor peso institucional desde que se profundizó la pelea entre ambos dirigentes.
Un conflicto que escala a nivel institucional
Diego Santilli le pidió a Victoria Villarruel que renuncie a la vicepresidencia por haber puesto en duda el estado de salud de Javier Milei y convirtió la pelea política en un conflicto institucional. «Si no está de acuerdo que dé un paso al costado entonces», afirmó el jefe de Gabinete, el funcionario más importante en la estructura del Poder Ejecutivo. Su palabra tiene un peso muy importante en el funcionamiento institucional del Gobierno, por lo que el pedido de renuncia a Villarruel adquiere una relevancia mucho más seria que el que habían formulado previamente distintos legisladores libertarios.
El origen del cruce: un tuit compartido por Milei
Todo comenzó cuando el propio Milei retuiteó una publicación de la diputada nacional Lilia Lemoine, en la que la legisladora acusaba a Villarruel de coordinar acciones contra el Gobierno junto al gobernador bonaerense Axel Kicillof. La vicepresidenta no tardó en responder: «¿Esta locura galopante la retwitteó el presidente? Parece contagioso el delirio», escribió en su cuenta de X.
La respuesta de Villarruel sobre el estado de Milei
En un segundo mensaje, Villarruel profundizó sus críticas hacia el mandatario: «Me preocupa profundamente que el Presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior». Y agregó, en un tono aún más contundente: «El presidente de la Nación no puede haber twitteado semejante estupidez».
La reacción de Santilli en radio Mitre
Consultado sobre esas declaraciones en diálogo con Radio Mitre, Santilli no dudó en calificarlas con dureza: «Me parece una barbaridad, un disparate, una falta de sentido común. Me parece una falta de respeto y unos agravios impropios de una persona que acompañó al Presidente en la fórmula». El jefe de Gabinete profundizó su crítica al sostener: «Estoy en total desacuerdo. No puedo entender por qué hace lo que hace. En vez de apoyar a un gobierno, en vez de ayudar a sacar el país adelante, siempre poniendo palos en la rueda, un disparate».
El pedido explícito de renuncia
Consultado directamente sobre si la Vicepresidenta debería dejar su cargo, Santilli fue categórico: «Si una persona no está de acuerdo que dé un paso al costado entonces. ¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar? Que dé un paso al costado si cree que es así, que arme su proyecto y que compita».
Por qué este pedido tiene mayor peso institucional
A diferencia de anteriores reclamos de renuncia formulados por legisladores libertarios, el pedido de Santilli adquiere una dimensión distinta por el rol que ocupa dentro de la estructura del Poder Ejecutivo. Como jefe de Gabinete de Ministros, Santilli es el funcionario de mayor jerarquía dentro del organigrama del Gobierno nacional después del propio Presidente, lo que convierte su reclamo en una posición oficial del Ejecutivo y no en una simple opinión de un legislador aislado, transformando así la pelea política en un conflicto de carácter institucional.
Un vínculo que ya venía deteriorado
El cruce entre Santilli y Villarruel se suma a una larga serie de tensiones que atraviesan la relación entre la Vicepresidenta y el resto del Gobierno desde hace más de dos años. Villarruel viene marcando diferencias en múltiples frentes con la conducción del Poder Ejecutivo, en un vínculo que se deterioró progresivamente desde los primeros meses de la gestión de Milei y que en las últimas semanas sumó nuevos capítulos de tensión pública.
Sin techo institucional a la vista
Con Santilli redoblando la apuesta y exigiendo formalmente la renuncia de Villarruel, y con la propia Vicepresidenta sin dar señales de retroceder en sus críticas hacia el Presidente, el conflicto entre ambos dirigentes parece lejos de encontrar una resolución en el corto plazo. La discusión, que combina cuestionamientos personales con diferencias de fondo sobre el rumbo institucional del Gobierno, promete seguir escalando en los próximos días, en un clima donde la convivencia entre el Poder Ejecutivo y la Vicepresidencia atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde el inicio de la gestión libertaria.



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