
La pelea por las vacantes en la Auditoría General de la Nación (AGN) dejó de ser un trámite legislativo para transformarse en uno de los focos de tensión más fuertes de la semana en el Congreso. En medio de negociaciones cruzadas y alianzas en ebullición, un nombre ganó protagonismo inesperado: Pamela Calletti, la diputada salteña cuyo mandato concluye en diciembre y que ahora aparece entre las candidatas con mayor respaldo para ocupar uno de los sillones del organismo de control.
Según diversas fuentes parlamentarias, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, habría comprometido uno de los cargos de auditor al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, lo que abrió una negociación paralela entre La Libertad Avanza, gobernadores del norte y sectores del peronismo federal. El movimiento generó una fuerte incomodidad en el PRO, que reclama ese lugar para el exministro Jorge Triaca y evalúa confluir con el peronismo y el bloque de Miguel Pichetto para aprobar los nombramientos antes de la renovación legislativa.
Calletti, entre la AGN y una posible vuelta al gabinete salteño
El nombre de Calletti no solo se posiciona por su trayectoria técnica —fue ministra en Salta, fiscal de Estado y posee formación especializada en derecho administrativo— sino también por el peso político que arrastra desde el bloque Innovación Federal, integrado por diputados que responden a los gobernadores de Salta, Misiones, Río Negro y Neuquén. En ese contexto, su perfil aparece como una carta capaz de sumar apoyos de Catamarca y Tucumán, donde los mandatarios provinciales también buscan mayor representación en organismos de control.
A este escenario nacional se suma un dato clave en la política salteña: Calletti también suena con fuerza como futura ministra de Gobierno de la provincia. El actual titular de esa cartera, Ricardo Villada, anunció que dejará su cargo tras poner a disposición su renuncia —como el resto del gabinete— en el marco de una reestructuración que impulsa el gobernador Sáenz. La salida de Villada abrió un proceso de recambio que reposiciona a la diputada como una de las figuras con más chances de ocupar ese puesto, lo que agrega tensión y expectativa en el tablero local.
El enojo del PRO y una sesión que podría alterar la correlación de fuerzas
El avance libertario para entregar un lugar en la AGN a Salta provocó un quiebre momentáneo con el macrismo. “Si le dan ese asiento a los salteños, nos están sacando el que pedimos para Triaca”, fue la queja que se escuchó en las filas del PRO, donde ya anticipan que están dispuestos a forzar una sesión junto al peronismo y el pichettismo para aprobar los nombramientos por fuera del acuerdo con el oficialismo.
Mientras tanto, la AGN se encuentra prácticamente paralizada: solo su presidente, Juan Manuel Olmos, está en funciones, pero sin facultades para auditar. La falta de control externo y la ausencia de un Presupuesto aprobado exponen un vacío institucional que varios legisladores consideran preocupante.
Una jugada con impacto federal y final abierto
Si la candidatura de Calletti prospera, implicaría un avance significativo para los gobernadores que reclaman mayor presencia del interior en organismos históricamente dominados por los bloques porteños. Sería además un triunfo político para Sáenz, que consolidaría influencia tanto en Buenos Aires como en la recomposición de su gabinete provincial.
Pero si la designación se traba por la resistencia del PRO o por el reacomodamiento de alianzas, el golpe político recaería sobre Menem y sobre el esquema de acuerdos que intenta desplegar el oficialismo en la Cámara.
Con la AGN paralizada, un gabinete salteño en plena transición y un Congreso dividido en múltiples tensiones, Pamela Calletti quedó en el centro de una negociación que puede reordenar el mapa político tanto a nivel nacional como en su provincia.



Deja una respuesta