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«Se acordó tarde de Malvinas»: lo que piensa el entorno de Villarruel sobre el giro de Milei

Según fuentes cercanas a la vicepresidenta consultadas por El Destape, Victoria Villarruel interpreta las recientes acciones de Javier Milei en defensa de la soberanía sobre las islas como una maniobra para desviar la atención del ajuste, aunque eligió mantener silencio público sobre el tema.

Un silencio que dice más que las palabras

Victoria Villarruel no compra el giro de Javier Milei con Malvinas. Según personas de su entorno que hablaron con El Destape, la vicepresidenta considera una «pose» las acciones del Presidente en defensa de la soberanía sobre las islas, y cree que solo buscan desviar la atención de la crisis económica que genera su ajuste.

La lectura de sus allegados

Por eso, la titular del Senado mantiene un silencio calculado sobre los anuncios que Milei hizo por cadena nacional. «Se acordó tarde de Malvinas. Ante la debacle, cree que está sacando un as», resumieron quienes tienen trato directo con ella. Y aclararon que, por ahora, no piensa hablar del tema públicamente.

Un antecedente propio en la causa Malvinas

La lectura crítica de su entorno contrasta con la trayectoria pública que la propia Villarruel construyó en torno a la causa Malvinas. El año pasado, en el acto por el 2 de Abril en Tierra del Fuego, había denunciado que «la seguridad del Atlántico Sur no puede quedar en manos de una potencia extracontinental», en clara alusión al Reino Unido, y había impulsado una «campaña de malvinización» para diferenciarse de la postura de Milei sobre la autodeterminación de los isleños.

Una agenda propia, lejos de Malvinas

Pero en las últimas semanas, la agenda de la vicepresidenta tuvo otro eje: marcar diferencias con el modelo económico de Milei antes que sumarse al fervor patriótico por el archipiélago. Ese giro de prioridades explicaría, según su entorno, por qué optó por no capitalizar públicamente un tema que históricamente formó parte de su identidad política, al ser hija de un veterano de la guerra de 1982.

Un vínculo cada vez más deteriorado

El trasfondo de este silencio se enmarca en una relación cada vez más tensa entre Villarruel y la Casa Rosada. En los últimos meses, la vicepresidenta protagonizó sucesivos cruces públicos con el Gobierno, entre ellos el confrontamiento directo con el canciller Pablo Quirno, que le había reclamado un «paso al costado», y una serie de posteos en redes sociales donde cuestionó el uso de aviones oficiales por parte de Milei y su hermana Karina, además de acusar al propio Presidente de no dialogar con ella desde hace meses.

Un patrón de distanciamiento sostenido

Este nuevo episodio se suma a una larga lista de gestos de diferenciación que Villarruel viene desplegando desde hace más de un año, en los que combina críticas al «equilibrio fiscal» que definió como corazón del programa económico oficial, reclamos por la situación de jubilados y personas con discapacidad, y cuestionamientos directos al círculo de mayor confianza del Presidente.

Qué escenario queda planteado

Con la vicepresidenta manteniendo silencio público pero con su entorno confirmando una lectura crítica sobre el uso político de la causa Malvinas, la interna entre Villarruel y Milei suma un nuevo capítulo silencioso que, sin embargo, no logra ocultar la profundidad del distanciamiento entre ambos. Resta ver si la titular del Senado decide en algún momento romper ese silencio calculado y expresar públicamente su posición sobre el reciente giro discursivo del Presidente en torno a la soberanía del archipiélago.

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