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Argentina tiene la mayor mora crediticia de América Latina y quedó a un paso de Nigeria

Un relevamiento de la consultora 1816, con datos del Banco Central y el Banco Mundial, ubicó al país como el duodécimo con más incumplimiento de pagos entre 98 economías del mundo. Los especialistas advierten que la leve mejora de junio es transitoria y no refleja una recuperación genuina de los hogares.

Un dato que contrasta con el discurso oficial

Mientras el Gobierno celebra la recuperación del crédito, un nuevo informe encendió las alarmas: Argentina ya registra la mayor mora crediticia de América Latina y quedó entre los países con más dificultades del mundo para pagar préstamos y tarjetas. Según un relevamiento de la consultora 1816, basado en datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU) y estadísticas del Banco Mundial, el 7,6% de los créditos al sector privado se encuentra en situación irregular, el nivel más alto de toda la región.

La comparación regional

El país supera ampliamente a sus vecinos latinoamericanos: Ecuador, la economía más cercana, registra una mora del 4,5%; Perú, del 4%; Brasil, del 3,9%; Colombia, del 3%; Chile, del 2,4%; y México, apenas del 2,2%. Ningún otro país de la región se acerca a los niveles de incumplimiento que muestra hoy la Argentina.

A un paso de Nigeria

En la comparación global, el estudio analizó 98 países con un Producto Bruto Interno superior a los USD 20.000 millones. Argentina quedó en el puesto 12 del ranking mundial de morosidad, a apenas 0,5 puntos porcentuales de Nigeria (8,1%), que lidera la tabla. Por encima del país solo se ubican economías como Argelia, Bangladesh, Ghana, Irak, Angola, Ucrania, Kenia, Kirguistán, Sri Lanka y Marruecos, en su mayoría naciones atravesadas por conflictos bélicos, crisis crónicas de deuda soberana o sistemas bancarios subdesarrollados. En el otro extremo del espectro, Suecia y Noruega tienen una mora del 0,4%; Canadá e Israel, del 0,7%; Suiza, del 0,8%; Reino Unido, del 0,9%; y Estados Unidos, del 1%.

Un salto sin precedentes en menos de dos años

La magnitud del deterioro se explica por la velocidad con la que escaló la morosidad: la tasa de irregularidad total del sector privado era de apenas 1,5% en octubre de 2024, mientras que la de los hogares se ubicaba en 2,5%. En junio de 2026, esos valores treparon a 7,6% y 12,7% respectivamente, una multiplicación que no tiene antecedentes desde la salida de la Convertibilidad. Además, se estima que la mora en entidades no financieras, como billeteras virtuales, fintech y tarjetas de supermercados, ronda el 32%, y que ya son casi 7 millones las personas que quedaron fuera del sistema crediticio formal por mantener una situación de mora sostenida.

El primer freno en 19 meses

Pese a este panorama, junio marcó un dato que generó cierto alivio: por primera vez desde octubre de 2024, la mora dejó de crecer. La cartera irregular total del sector privado bajó de 7,7% a 7,6%, y la de las familias retrocedió de 12,8% a 12,7%, mientras que la de las empresas se mantuvo estable en 3,5%.

Por qué bajó: aguinaldo y refinanciaciones, no recuperación genuina

Los especialistas de 1816 advierten que la leve mejora registrada en junio respondió, en gran parte, al cobro del medio aguinaldo y al aumento récord de las refinanciaciones, y no a una recuperación real de la economía familiar. El saldo refinanciado alcanzó en junio el 3,4% del crédito total a las familias y el 0,7% del financiamiento a empresas, los niveles más altos registrados en décadas.

Además, la consultora explicó que buena parte del freno responde a un fenómeno distinto: los bancos endurecieron drásticamente los criterios de otorgamiento de crédito, lo que dejó a alrededor de seis millones de personas excluidas de tomar nuevos préstamos por registrar algún incumplimiento previo. Más de una cuarta parte de quienes accedieron a créditos en los últimos años dejó de ser sujeto de crédito, por lo que las nuevas originaciones se concentran en un universo de clientes ya depurado y con menor riesgo, lo que mejora artificialmente el promedio general sin reflejar una mejora en la capacidad de pago de la población en su conjunto.

El endeudamiento como estrategia de supervivencia

Cada vez más hogares recurren a tarjetas, préstamos y billeteras virtuales para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios y transporte, un fenómeno que distintos economistas vienen señalando desde hace meses y que contrasta con el diagnóstico oficial de «consumo récord» que sostiene el Gobierno.

La respaldo político al informe

Pese a que el propio estudio incluye numerosas advertencias sobre la fragilidad del dato, el presidente Javier Milei compartió en sus redes sociales el informe de 1816, celebrándolo como una señal de estabilización para el sistema financiero. Ese respaldo se dio apenas horas después de que el mandatario ratificara, en una entrevista con Luis Majul por LN+, su postura inflexible frente al drama del endeudamiento familiar, descartando cualquier tipo de asistencia o salvataje estatal para quienes no pueden cancelar sus cuotas, en sintonía con lo que también había sostenido públicamente el ministro Luis Caputo.

Persiste la presión sobre las familias

El informe también alerta que el alto costo del financiamiento, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de las tarifas de servicios públicos siguen presionando sobre los hogares argentinos. En febrero de este año, la tasa efectiva anual real de los préstamos personales en bancos rondaba el 40%, mientras que en entidades no financieras llegaba al 150%, con un Costo Financiero Total que podía superar el 350% anual en algunos segmentos.

Un sistema financiero con cobertura, pero un drama social sin resolver

La consultora aclaró que el sistema financiero local cuenta con un alto nivel de cobertura: las previsiones de los bancos alcanzan a cubrir el 86,3% de la cartera irregular, y la mora neta representa apenas el 1,4% de la Responsabilidad Patrimonial Computable, lo que limita el riesgo sistémico para las entidades bancarias. Sin embargo, ese dato técnico no resuelve el drama que atraviesan millones de familias argentinas con sus deudas cotidianas.

Qué escenario queda planteado

Para los analistas, el alivio observado en junio es transitorio y todavía no hay señales de una normalización del endeudamiento de los hogares argentinos. Con el país ubicado apenas por debajo de Nigeria en el ranking mundial de morosidad, y con millones de familias excluidas del sistema crediticio formal, el desafío de fondo —recomponer el poder adquisitivo y reducir el costo del financiamiento— sigue sin resolverse, más allá del optimismo con el que el Gobierno buscó capitalizar el freno estadístico de un solo mes.

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